José regenta un club en la zona de la Avenida de los Poblados desde hace más de siete años. Nunca había tenido problemas hasta hace unos dos, cuando las mafias y la trata de blancas, animadas por la inmigración masiva, empezaron a actuar con más fuerza. Es por aquel entonces cuando los asociados en Catteleia empiezan a fraguar la idea de agruparse, momento y conversaciones en las que José también estuvo presente.
Está convencido de que las autoridades están cometiendo un error con ellos al querer incluirlos en la lista de proxenetas, gente de la que José no sabe nada ni quiere saber. Al no encontrar nada ilegal en su local, a José le han puesto una multa por el horario a lo que objeta que hace tiempo que ha pedido la licencia de bar especial y no se la han concedido porque, según la Administración, no saben cómo van a clasificar este tipo de locales.
Se te ve harto con todo este tema.
Estoy cansado de luchar y de no conseguir nada.
¿Cuánto tiempo llevas en la actividad?
Más de siete años pero en la noche, toda mi vida.
¿A qué te dedicabas antes?
Regentaba una discoteca en Madrid.
Y de ahí, a un club de alterne… ¿Para mejor?
La idea era hacer algo por mi cuenta y esto es lo que surgió. No se si mejor o peor pero desde luego, en los últimos tiempos se ha convertido en un infierno.
¿Por qué?
Muchos problemas, con las licencias, persecución policial en los locales, redadas inesperadas…
¿Cuál crees que es la razón?
Yo creo que se piensan que hay algo más y lo único que se encuentran es el típico club de toda la vida con chicas y hombres hablando con ellas. Nada que nadie no conozca. Y como no te pueden hacer nada, la emprenden con cuestiones administrativas.